El Seguro Social de Salud (EsSalud) advierte que durante la temporada de verano las altas temperaturas pueden convertirse en un factor de riesgo para las mujeres embarazadas porque el calor no solo genera cansancio o incomodidad, sino también puede alterar el equilibrio del organismo y provocar complicaciones que afectan tanto a la madre como al bebé.
En ese sentido, la doctora Joyce Mejico, ginecóloga del
Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen, de EsSalud, explica que el
embarazo implica cambios importantes en el funcionamiento del cuerpo, lo que
hace que la gestante sea más sensible a las altas temperaturas.
Durante la gestación, el cuerpo experimenta
modificaciones como el aumento del metabolismo, la producción de calor corporal
y un mayor esfuerzo del corazón para cubrir las necesidades del bebé.
Frente a ello, la especialista resalta la importancia
de una adecuada hidratación. “La gestante debe consumir al menos dos litros de
agua al día, y aumentar la cantidad si presenta sudoración constante”, señala.
Advierte, además, que la falta de líquidos puede generar fatiga y calambres, y
afectar la correcta oxigenación del bebé.
Golpe de calor y deshidratación
Asimismo, la doctora Mejico alerta que el golpe de
calor puede presentarse cuando la gestante se expone a temperaturas superiores
a los 30 grados, dificultando que el cuerpo regule adecuadamente su temperatura
y provocando una rápida deshidratación, lo que eleva el riesgo de
complicaciones.
Entre los síntomas más frecuentes figuran dolor de
cabeza intenso, mareos, palpitaciones, sudoración excesiva, debilidad y
sensación de desmayo, señales de alerta que no deben ser minimizadas y requieren
atención oportuna.
Altas temperaturas y desarrollo fetal La especialista
subraya que en zonas con temperaturas elevadas, como algunas regiones de la
selva, el incremento sostenido del calor podría estar asociado a alteraciones
en el desarrollo fetal. Por ello, recomienda evitar la exposición directa al
sol, especialmente entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, cuando la
radiación es más intensa.
Quemaduras solares
Durante el embarazo, la piel se vuelve más sensible, lo
que incrementa el riesgo de quemaduras solares y la aparición de manchas, por lo que recomienda aplicar protector
solar quince minutos antes de la exposición y reaplicarlo cada dos horas o
tras sudar, además de usar ropa ligera y de colores claros, y utilizar
accesorios de protección adicional como gorros o sombrillas.
Atención oportuna
Ante la presencia de estos síntomas, la gestante debe
acudir de inmediato a un establecimiento de salud.
La ginecóloga indica que, en casos severos, algunas
pacientes han requerido atención en unidades de cuidados intensivos, lo que
evidencia la importancia de identificar los signos de alarma a tiempo y evitar
la automedicación.







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