Por: Víctor
Campos Ñique
Ediciones “AurisEduca”, sello editorial que dirige el
divulgador, docente universitario y editor, David Auris Villegas, ha publicado
un libro sumamente in-teresante que conlleva una historia tremendamente conmovedora.
Se trata del libro La historia de un maestro soñador,
de la chacra a las Palmas Magisteriales cuya autoría es del maestro José
Antonio Medina Díaz, oriundo de Chugur, Anguìa, Cajamarca.
El protagonista de la historia es Antonín, alter ego
del maestro Medina Díaz. El prólogo lo firma el gran educador Juan Raúl Cadillo
León.
El maestro Cadillo expresa: “Existen relatos que
pueden convertir nuestra propia forma de concebir el acto de enseñar. El de
José Antonio Medina Díaz, no surge en un escritorio, sino en la chacra, entre
surcos, faenas del campo y un deseo irrenunciable de seguir estudiando. En las
próximas páginas, a través de los ojos de José, transitamos con un joven que
deja atrás su tierra, que se esfuerza en estudiar y trabajar a la vez, que
descubre en la enseñanza su verdadera razón de ser, de servicio.
El viaje del que nos habla este libro tiene todo:
momentos difíciles, decisiones que recuperan la senda marcada, encuentros
providenciales. Nos transporta a escuelas remotas, al calor de colegas con
quienes se aprende a pulso y a las ceremonias de las comunidades que se
organizan para educar, aunque los recursos escaseen. Es un fiel espejo de esa
realidad que tantos maestros del Perú se saben de memoria”.
Varios pasajes de la obra me han llevado al extremo
de con-moverme por las situaciones particulares que vive el protagonista como,
por ejemplo, cuando de niño la familia no tenía que comer y con su hermano
debían caminar tres horas para conseguir algo de alimentos.
Es curioso pero la vida de Medina Díaz se inicia en
el campo y su vocación de maestro y su amor por la lectura me hizo pensar en lo
que nos contaba nuestro maestro y amigo, el gran lingüista peruano, Luis Jaime
Cisneros, solía contarnos que un posible origen etimológico de la palabra LEER
se daba en el pueblo latino, que era un pueblo eminentemente agricultor y que para ellos recoge el buen
grano de la cosecha, ese acto significaba leer.
El maestro Medina ya desde niño leía una realidad
dura, cáustica, compleja, pero que lo fue formando en la vida para
disciplinarlo, para prepararlo lo que vendría más adelante.
El contexto en el que vivía José Antonio Medina Díaz
no era el de los mejores, por el contrario, era cruzada por una circunstancia
muy complicada. Pero, felizmente, aparecieron familiares, que, como ángeles,
llegaron en su ayuda y lo trasladaron a Lima en donde pudo continuar sus
estudios, previo a la experiencia del nivel primaria donde destacó con honores.
Logró terminar el nivel secundario y volvió a su
tierra y encontrándose allá se le presentó una extraordinaria oportunidad:
enseñar y hacerse cargo de un colegio en una zona rural. Prueba de vida que lo
forjó más. Su entusiasmo y su vocación hizo que siga los cursos de
profesionalización y capacitarse constantemente.
Con los años viajó por buena parte del país
capacitando por el MINEDU y en aquellos pasos llegó a Ayacucho y casi llega por
nuestra Región de Ica no concretándose por razones de salud.
Luego de laborar por varios años en el magisterio y
después de jubilarse y ser de maestro de escuela, inicio sus estudios en
enseñanza bíblica, pues nuestro personaje es evangélico y su capacidad y su
talento lo volcó en el magisterio espiritual.
Su carrera docente fue coronada al otorgársele las
Palmas Magisteriales en el grado de Maestro.
Este libro puede servir, perfectamente, como texto
para el Plan Lector en diferentes centros educativos y también puede ser
materia de lectura y análisis para futuros docentes.
El libro en físico estará disponible en el mes de
diciembre. ¡Enhorabuena!