Por: Ed. Dr. Claudia Viveros
Lorenzo
Existe un síndrome muy común pero poco
reconocido, que es el “Síndrome del impostor”, quien lo sufre, tiene la
costumbre de no reconocer sus propios logros, incluso de aminorarlos o pasarlos
por alto. No los internaliza e incluso tiene miedo de que piensen que es un
fraude. Se desconfía de sí mismo. Este comportamiento se observa mucho en
individuos con tendencias perfeccionistas, individualista, genios naturales,
expertos o hasta aquellos que son catalogados como “superhumanos” porque se
presionan demás, dañando su salud mental y relaciones sociales. Las pruebas de
éxito son rechazadas como pura suerte, coincidencia o como el resultado de
hacer pensar a otros que son más inteligentes y competentes de lo que ellos
creen ser.
Las mujeres exitosas lo sufrimos más, pues
la sociedad no nos brinda referencias en este aspecto o tiene tan pocas
expectativas en nuestro actuar, que el fácil caer.
Y digo es fácil porque se
tiene poca cultura del autoreconocimiento. Nos enseñan a “ser modestos” de
forma desmedida. Y si aprendemos a evocar nuestros éxitos se nos tacha hasta de
arrogantes.
Pero más que hablar esta vez
del actuar con el grupo, me gustaría comentar que tanto nos reconocemos
internamente. ¿Se acuerda que hace algunas semanas hablamos de la comunicación
intrapersonal, en una columna llamada: Háblese bonito? El autoreconocimiento es
parte de ese discurso que no debemos soltar para con nuestra personal.
Todos somos buenos para algo, todos somos
capaces y por mínimo que nos pueda parecer algo, le aseguro que para otro,
puede ser espectacular. Entonces porque no ser nosotros mismos nuestros Fans
#1.
En mis cursos de oratoria, de negociación o
de habilidades de comunicación, enfatizo que debemos conocer todas nuestras
herramientas para sentirnos cómodos con ellas y utilizarlas siempre a nuestro
favor. Es elemental darnos un clavado al interior, para escanear todos nuestros
recursos y habilidades, de manera positiva, siempre desde una narrativa
constructiva. No tiene que espantarnos decirnos algo agradable o sabernos
espectacularmente diestros en algo.
Todo lo contrario, esto reforzará nuestra
autoestima, nos inundará de seguridad y nos motivará al crecimiento, porque
entonces también, en ese escaneo, encontraremos áreas de oportunidad, que más
que servirnos para aventarnos al piso de la depresión, nos debe impulsar a la
mejora, sabiendo que si logramos ser excelentes en algo, lo podemos también ser
en otra cosa.
Todos los días llevamos a cabo proezas,
todos somos un ejemplo continuo de superación y supervivencia, y obvio a veces
quizá las decisiones o acciones tomadas en cierta situación nos puedan parecer
equívocas, pero no fueron así, tenga presente, que todo lo que decidió o hizo
en algún momento, fue con la consciencia y herramientas que la vida le dio
hasta ese día, y que si al otro, cambia de parecer, es porque su capacidad le
está brindando nuevas, es solo eso. No espere a que otros lo hagan, puede ser
que eso no pase y no es porque no se den cuenta, muchas veces la gente no
quiere tener la amabilidad de hacerlo o usted brilla tanto que les cuesta
externarlo. Pero ese, ya no es su problema.
Reconózcase y felicítese, consiéntase, que a
nadie le importa tanto en esta vida como usted mismo, y recuerde que tenemos
solo una oportunidad.
Comentarios:
draclaudiaviveroslorenzo@gmail.com
Sígame en mis redes:
Facebook: Claudia Viveros
Lorenzo
Twitter: @clauss77
Linkendl: Claudia Viveros
Lorenzo.