Especialistas hacen un llamado urgente a la prevención y a la adopción de hábitos saludables. Cambios en la alimentación y la actividad física pueden reducir los riesgos.
El Instituto
Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN) advierte que la obesidad incrementa
el riesgo de desarrollar al menos 17 tipos de cáncer, además de enfermedades
como diabetes, afecciones cardiovasculares, osteoartrósicas, entre otros.
La Dra. Gabriela Pezoa Villanueva, especialista del
Departamento de Promoción de la Salud, Prevención y Control del Cáncer del
INEN, explicó que la obesidad es una enfermedad crónica compleja
multifactorial. Su vínculo con el cáncer se produce a través de diversos mecanismos
biológicos, entre ellos la inflamación crónica, la resistencia a la insulina, y
las alteraciones hormonales. Además de sustancias químicas que inducen la
obesidad y que se encuentran en el medio ambiente.
En esa línea, recomienda mantener un peso estable
durante toda la vida, evitar el con-sumo de alimentos procesados y
ultraprocesados, seguir una dieta saludable, realizar actividad física al menos
30 minutos cinco veces por semana y acudir a chequeos preventivos. Y de tener
sobrepeso y obesidad acudir para atención médica “La disminución de peso es
clave para disminuir el riesgo de cáncer”, subrayó.
En términos generales, en mujeres la obesidad se asocia
principalmente con los cánceres de endometrio, mama (postmenopáusica) y ovario;
mientras que en varones se relaciona con el cáncer de próstata avanzado y
colon. Además, el exceso de peso también favorece la aparición de lesiones
precancerosas, como los adenomas colorrectales, y el esófago de Barrett
vinculado al reflujo gastroesofágico.
Por otro lado, la resistencia a la insulina, componente
central del síndrome metabólico, contribuye al desarrollo de cánceres como los
de páncreas, mama y colon, debido a procesos inflamatorios persistentes y
alteraciones hormonales.
En el caso del cáncer de mama y ovario la obesidad
incrementa la síntesis periférica de estrógenos en el tejido adiposo, elevando
la exposición hormonal, especialmente después de la menopausia. De igual
manera, en el cáncer de colon se ha observado que el exceso de grasa altera la
microbiota intestinal, lo que puede favorecer la aparición y recurrencia de
adenomas colorrectales, así como una presentación más temprana de la
enfermedad.
Respecto al cáncer renal, particularmente el carcinoma
de células claras (el subtipo más frecuente), el riesgo se incrementa en
relación con el aumento del perímetro abdominal, sobre todo por cada 10
centímetros adicionales.
En cuanto al cáncer de hígado, la obesidad central se
vincula con la acumulación de grasa en este órgano. Esta condición puede
evolucionar hacia hígado graso asociada a disfunción metabólica, generar
fibrosis y, eventualmente, derivar en cáncer hepático.
Asimismo, la obesidad está relacionada con otros tipos
de cáncer, como los de boca, laringe, faringe, esófago; tiroides, vesícula
biliar, estómago, recto; además de meningioma y mieloma múltiple.







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