En pleno verano en Lima, cuando el sol se vuelve más intenso y la exposición solar aumenta en playas, parques y espacios abiertos, el riesgo por sobre exposición solar se hace más evidente. Sin embargo, esta amenaza es aún mayor en las regiones de la sierra del país, donde la altitud incrementa la fuerza de los rayos solares y el daño en la piel se acumula de forma silenciosa a lo largo del tiempo.
Así lo advierte el Dr. Mauricio León Rivera, director
de la Liga Contra el Cáncer y presidente de la Sociedad Peruana de Oncología
Quirúrgica, quien explica que vivir en zonas de gran altura sin una adecuada
protección solar eleva significativamente el riesgo de desarrollar cáncer de
piel. “A mayor altura, los rayos solares recorren menos distancia y llegan con
mayor intensidad. Esto se traduce en un daño constante en la piel,
especialmente en personas que trabajan al aire libre”, señala.
En la práctica clínica, el especialista atiende con
frecuencia a pacientes provenientes de regiones como Cajamarca, Cusco,
Ayacucho, Arequipa y la sierra de Piura, que presentan cáncer de piel en zonas
expuestas de manera permanente al sol, como la nariz, la frente y el cuero
cabelludo, sobre todo en personas con poco cabello. Según indica, muchos de
estos casos no se reflejan en las cifras oficiales, ya que el cáncer de piel
continúa siendo una enfermedad subregistrada en el país.
La situación es particularmente preocupante en áreas
rurales, donde la exposición solar forma parte de la rutina diaria por motivos
laborales. La falta de información y de hábitos de protección adecuados hace
que muchos pacientes acudan al médico cuando la enfermedad ya se encuentra
avanzada, lo que implica tratamientos más complejos y cirugías de mayor
impacto.
Frente a este escenario, el Dr. León enfatiza que la
prevención es fundamental, especialmente durante los meses de verano.
Recomienda el uso diario de protector solar con un factor de protección (FPS)
de 30 o más, reaplicado cada dos o tres horas; el uso de sombreros de ala ancha,
lentes con filtro UV y ropa que cubra brazos, cuello y rostro; así como evitar
la exposición directa al sol entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde,
cuando la radiación es más intensa.
Asimismo, subraya la importancia del autoexamen
periódico de la piel y de acudir al especialista ante cualquier mancha que
cambie de tamaño o color, una herida que no cicatriza o una lesión que sangra.
“Detectado a tiempo, el cáncer de piel es altamente curable. El problema es no
consultar a tiempo y diagnosticar un cáncer avanzado”, advierte.







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