La provincia de Chincha, ubicada a 199 Km en
la costa sur de la capital del Perú, fue creada en 1868. Viene a ser la puerta
de entrada y salida de los pueblos de la sierra de los pueblos adyacentes de
Lima, Huancavelica, Ayacucho y Junín. Como también se conoce por su historia
tuvo la oportunidad de ser entrada y salida a los países del Asia. Los primeros
pobladores llegaron alrededor del siglo IX, mientras que los Chinchas dominaron
la región desde el siglo XI desarrollando su avanzado comercio. Finalmente, los
Incas conquistaron a los Chinchas entre 1458 y 1460. Y, en donde se inicia un
proceso inmigración construyendo su de etnia que comparte con elementos
culturales comunes como la lengua, la religión, la historia, las tradiciones y
el territorio, además de un sentido de identidad compartida. A estas costas,
llegaron etnias del extranjero y desde allí se desplazaron a diferentes lugares
del territorio nacional, entre ellas algunas se establecieron en Chincha.
El escritor chinchano Santiago Ernesto
Perona Miguel de Priego, de ascendencia italiana, nació en Chincha Alta en 1950
realizó sus estudios en esta ciudad y en la Universidad Nacional Federico
Villarreal. Actualmente es director de la Biblioteca Regional Chincha. Entre
sus diversos y muy interesantes escritos resalta el libro “ETNIAS que es una
recapitulación de la inmigración africana, asiática, e italiana” al cual me voy
a referir por considerarlo de gran interés ciudadano y nacional por lo que
significa esta “ciudad de la cordialidad”.
Los “españoles” no solo llegaron en su
afán conquistador y en busca del oro y plata de estas comarcas, son también
nuestros hermanos “negros” que llegaron formando parte de estos grupos de
colonizadores y en otros casos en los barcos de esclavistas “portugueses”, de
ellas nos dejarían muchas cosas de sus culturas, de su folklore, de su
gastronomía, como el bufo, el seco de frejoles, los anticuchos que tienen
vinculación con la gastronomía árabe, los dulces, los bailes y hasta el
curanderismo. Por tanto, son culturas que han alimentado nuestro propio proceso
de desarrollo cultural, además, sin olvidar su participación en nuestro proceso
de independización.
La corriente inmigracionista como la
“italiana” en el caso de “Chincha” es después del “Callao” la más fuerte, que
también llegaron con los conquistadores españoles. Muchos hemos heredado
nuestros apellidos, su cultura, su gastronomía (tallarines al pesto, tallarines
en salsa roja, el menestrón, etc). Ellos nos traerían el desarrollo agrícola,
el sembrío y mejoramiento de la vid, su cultivo, explotación y mejoramiento de
nuestros vinos y piscos, producción de aguas gaseosas, la música, el teatro, el
nacimiento de instituciones sociales, etc. Y porque no decirlo en la salud como
la creación del Hospital de la Caridad.
Los “asiáticos” llegaron como
esclavos, lograron independizarse, estableciendo negocios como fondas, peluquerías,
depósitos, herbolarios, etc. Lo mismo sucedería con el caso “japones” siendo la
más fuerte la corriente “China”.
La Etnia Negra
Resulta realmente imposible tratar de
entender el Perú, sin la presencia de los africanos y sus descendientes los afroamericanos;
su presencia estigmatizada por la esclavitud en las diversas zonas del país. Su
presencia en Lima, en los famosos “callejones de un solo caño”, “chinganas”,
“picanterías”, y “casas de juego” donde se congregaban los cholos de origen
andino, con negros, zambos y mestizos en donde rehuían de la realidad, estaban
concentrados en zonas de Cañete, Chancay, Ica, Trujillo, Lambayeque y Piura. La
fuerte presencia negra en el Perú es tan interesante que se integran a la
cultura del país, que la transforman y se transforman ellos a su vez.
Inmigración
Asiática
La primera ley de inmigración asiática
se dio en 1849 que se derogó en 1853, se prohibiría el tráfico de los
asiáticos, donde se da permiso para la introducción de colonos chinos. Con la
construcción de los ferrocarriles, se utilizó mano de obra china, donde se
utilizarían 5 mil chinos en las líneas férreas. Estos eran traídos desde la
isla de Macao, que sirvió de centro de aprovisionamiento de los buques, allí
llegaban los “Colíes”, los que en su mayoría eran prisioneros de las luchas
intestinas en la provincia de Kwang-tung y entregados a los traficantes chinos
o portugueses, muchos eran aldeanos pobres, pescadores, jugadores de Macao,
Muchos de estos contratos eran solo formulismos.
Muchos chinos fueron a La Libertad
donde trabajaron en el guano y en los ferrocarriles, el algodón y el azúcar,
otros en empleos domésticos, en las industrias y muy pocos en la minería, los
más afortunados llegan a Lima donde se dedican al comercio. Los chinos se levantaron
en Pativilca (1875) en Huacho y Trujillo (1876) protestando por los maltratos
recibidos. Muchos de ellos se asentaron en Chincha establecieron una serie de
comercios, en su mayoría eran pulperías, peluquerías, casas alojamiento,
almacenes, tiendas, depósitos, restaurantes, encomiendas, abarrotes, etc.
A partir de 1870, la explotación de
asiáticos fue más terrible se dedicaron a traer esclavos al Perú, por la
cantidad de 90 mil asiáticos, de los que llegaron a Chincha y Pisco 4 mil. En
la fase culinaria, la cocina china, con más de 5 mil años de antigüedad, con
complejidad y satisfacción desde el Siglo IX al III ac., se concibió como algo
trascendental para fortalecer el espíritu y la paz interior. Lo primero que
debían tener en cuenta los cocineros era la presentación, la combinación de los
colores y la forma impactante pero armoniosa.
El Ying y el Yang es la dualidad del
universo representada por estos dos valores. El Ying representa la energía
física, la parte femenina del universo, lo pasivo, lo negativo, lo absorbente,
y los alimentos refrescantes, algunos mariscos, algunas frutas, la leche, el té
verde, los espárragos, las coles, brócoli, hongos, brotes de bambú, miel,
azúcar, almendras, uvas, piñas, fresas. El Yang es la energía mental, lo masculino,
positivo, activo, aquí se aglutinan la carne de vaca, de cerdo, pescado
ahumado, café chocolate, pimentón cebollas, whisky, coñac, huevos, hígado,
vainitas, ajos, azúcar morena y nueces. La diversión las comparsas de dragones,
artes marciales, danzas y fuegos artificiales.
Inmigración
Italiana
A partir del Siglo XVI durante el
reinado de Carlos V a los italianos llegarían de Génova a Perú como expertos en
la agricultura. Muchos marinos genoveses, fueron reclutados por la marina
española por su alta experiencia en navegación y posteriormente al terminar sus
contratos se dedican al comercio. Otros vinieron de Venecia.
En el caso de Chincha, empezarían en
llegar entre 1850 -1870 sumarían unos 150 en todo el valle t de San Marino,
llegan los Cánepa, los Mórtolas, los Lavagui, los Bianchi, los Perona, los
Castellano, los Marcazolli, los Nagaro, los Roggero, los Bailetti, los Roca,
los Bacigalupo, los Paoli, los Peschiera, los Rossi, los Lanza, los Gallucio,
entre otros muchos más.
La actual colonia italiana
re-presentada por los descendientes aún presentes en Chincha, son pruebas
irrefutables que la presencia de estos inmigrantes conversadores, bulleros,
alegres y que lloraban ante el recuerdo de los familiares o del amor que quedó
en la vieja Italia, es parte de esta historia. Allí están el Club Internacional
de Tiro al Blanco”, el Tabernero, el Club Criket, Touring Automóvil Club, la
Vieja Vicuña, la Fábrica de Losetas de Cristóbal Castellano, el hermoso Reloj
de tres caras, donad por don Pietro C. Brignole.
Hay tanto de que hablar de Chincha
“Cuna de Campeones” que emerge con el tiempo por sus hijos nativos, inmigrantes
y adoptivos.
FUENTE: “ETNIAS inmigración africana,
asiática e italiana” – Santiago Perona Miguel de Priego.
“Material de gabinetes” – CIDECO.






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