jueves, 27 de agosto de 2026

CHINCHA Y LOS INMIGRANTES

 


 La provincia de Chincha, ubicada a 199 Km en la costa sur de la capital del Perú, fue creada en 1868. Viene a ser la puerta de entrada y salida de los pueblos de la sierra de los pueblos adyacentes de Lima, Huancavelica, Ayacucho y Junín. Como también se conoce por su historia tuvo la oportunidad de ser entrada y salida a los países del Asia. Los primeros pobladores llegaron alrededor del siglo IX, mientras que los Chinchas dominaron la región desde el siglo XI desarrollando su avanzado comercio. Finalmente, los Incas conquistaron a los Chinchas entre 1458 y 1460. Y, en donde se inicia un proceso inmigración construyendo su de etnia que comparte con elementos culturales comunes como la lengua, la religión, la historia, las tradiciones y el territorio, además de un sentido de identidad compartida. A estas costas, llegaron etnias del extranjero y desde allí se desplazaron a diferentes lugares del territorio nacional, entre ellas algunas se establecieron en Chincha.

El escritor chinchano Santiago Ernesto Perona Miguel de Priego, de ascendencia italiana, nació en Chincha Alta en 1950 realizó sus estudios en esta ciudad y en la Universidad Nacional Federico Villarreal. Actualmente es director de la Biblioteca Regional Chincha. Entre sus diversos y muy interesantes escritos resalta el libro “ETNIAS que es una recapitulación de la inmigración africana, asiática, e italiana” al cual me voy a referir por considerarlo de gran interés ciudadano y nacional por lo que significa esta “ciudad de la cordialidad”.

Los “españoles” no solo llegaron en su afán conquistador y en busca del oro y plata de estas comarcas, son también nuestros hermanos “negros” que llegaron formando parte de estos grupos de colonizadores y en otros casos en los barcos de esclavistas “portugueses”, de ellas nos dejarían muchas cosas de sus culturas, de su folklore, de su gastronomía, como el bufo, el seco de frejoles, los anticuchos que tienen vinculación con la gastronomía árabe, los dulces, los bailes y hasta el curanderismo. Por tanto, son culturas que han alimentado nuestro propio proceso de desarrollo cultural, además, sin olvidar su participación en nuestro proceso de independización.

La corriente inmigracionista como la “italiana” en el caso de “Chincha” es después del “Callao” la más fuerte, que también llegaron con los conquistadores españoles. Muchos hemos heredado nuestros apellidos, su cultura, su gastronomía (tallarines al pesto, tallarines en salsa roja, el menestrón, etc). Ellos nos traerían el desarrollo agrícola, el sembrío y mejoramiento de la vid, su cultivo, explotación y mejoramiento de nuestros vinos y piscos, producción de aguas gaseosas, la música, el teatro, el nacimiento de instituciones sociales, etc. Y porque no decirlo en la salud como la creación del Hospital de la Caridad.

Los “asiáticos” llegaron como esclavos, lograron independizarse, estableciendo negocios como fondas, peluquerías, depósitos, herbolarios, etc. Lo mismo sucedería con el caso “japones” siendo la más fuerte la corriente “China”.

La Etnia Negra

Resulta realmente imposible tratar de entender el Perú, sin la presencia de los africanos y sus descendientes los afroamericanos; su presencia estigmatizada por la esclavitud en las diversas zonas del país. Su presencia en Lima, en los famosos “callejones de un solo caño”, “chinganas”, “picanterías”, y “casas de juego” donde se congregaban los cholos de origen andino, con negros, zambos y mestizos en donde rehuían de la realidad, estaban concentrados en zonas de Cañete, Chancay, Ica, Trujillo, Lambayeque y Piura. La fuerte presencia negra en el Perú es tan interesante que se integran a la cultura del país, que la transforman y se transforman ellos a su vez.

Inmigración Asiática

La primera ley de inmigración asiática se dio en 1849 que se derogó en 1853, se prohibiría el tráfico de los asiáticos, donde se da permiso para la introducción de colonos chinos. Con la construcción de los ferrocarriles, se utilizó mano de obra china, donde se utilizarían 5 mil chinos en las líneas férreas. Estos eran traídos desde la isla de Macao, que sirvió de centro de aprovisionamiento de los buques, allí llegaban los “Colíes”, los que en su mayoría eran prisioneros de las luchas intestinas en la provincia de Kwang-tung y entregados a los traficantes chinos o portugueses, muchos eran aldeanos pobres, pescadores, jugadores de Macao, Muchos de estos contratos eran solo formulismos.

Muchos chinos fueron a La Libertad donde trabajaron en el guano y en los ferrocarriles, el algodón y el azúcar, otros en empleos domésticos, en las industrias y muy pocos en la minería, los más afortunados llegan a Lima donde se dedican al comercio. Los chinos se levantaron en Pativilca (1875) en Huacho y Trujillo (1876) protestando por los maltratos recibidos. Muchos de ellos se asentaron en Chincha establecieron una serie de comercios, en su mayoría eran pulperías, peluquerías, casas alojamiento, almacenes, tiendas, depósitos, restaurantes, encomiendas, abarrotes, etc.

A partir de 1870, la explotación de asiáticos fue más terrible se dedicaron a traer esclavos al Perú, por la cantidad de 90 mil asiáticos, de los que llegaron a Chincha y Pisco 4 mil. En la fase culinaria, la cocina china, con más de 5 mil años de antigüedad, con complejidad y satisfacción desde el Siglo IX al III ac., se concibió como algo trascendental para fortalecer el espíritu y la paz interior. Lo primero que debían tener en cuenta los cocineros era la presentación, la combinación de los colores y la forma impactante pero armoniosa.

El Ying y el Yang es la dualidad del universo representada por estos dos valores. El Ying representa la energía física, la parte femenina del universo, lo pasivo, lo negativo, lo absorbente, y los alimentos refrescantes, algunos mariscos, algunas frutas, la leche, el té verde, los espárragos, las coles, brócoli, hongos, brotes de bambú, miel, azúcar, almendras, uvas, piñas, fresas. El Yang es la energía mental, lo masculino, positivo, activo, aquí se aglutinan la carne de vaca, de cerdo, pescado ahumado, café chocolate, pimentón cebollas, whisky, coñac, huevos, hígado, vainitas, ajos, azúcar morena y nueces. La diversión las comparsas de dragones, artes marciales, danzas y fuegos artificiales.

Inmigración Italiana    

A partir del Siglo XVI durante el reinado de Carlos V a los italianos llegarían de Génova a Perú como expertos en la agricultura. Muchos marinos genoveses, fueron reclutados por la marina española por su alta experiencia en navegación y posteriormente al terminar sus contratos se dedican al comercio. Otros vinieron de Venecia.

En el caso de Chincha, empezarían en llegar entre 1850 -1870 sumarían unos 150 en todo el valle t de San Marino, llegan los Cánepa, los Mórtolas, los Lavagui, los Bianchi, los Perona, los Castellano, los Marcazolli, los Nagaro, los Roggero, los Bailetti, los Roca, los Bacigalupo, los Paoli, los Peschiera, los Rossi, los Lanza, los Gallucio, entre otros muchos más.

La actual colonia italiana re-presentada por los descendientes aún presentes en Chincha, son pruebas irrefutables que la presencia de estos inmigrantes conversadores, bulleros, alegres y que lloraban ante el recuerdo de los familiares o del amor que quedó en la vieja Italia, es parte de esta historia. Allí están el Club Internacional de Tiro al Blanco”, el Tabernero, el Club Criket, Touring Automóvil Club, la Vieja Vicuña, la Fábrica de Losetas de Cristóbal Castellano, el hermoso Reloj de tres caras, donad por don Pietro C. Brignole.

Hay tanto de que hablar de Chincha “Cuna de Campeones” que emerge con el tiempo por sus hijos nativos, inmigrantes y adoptivos.

FUENTE: “ETNIAS inmigración africana, asiática e italiana” – Santiago Perona Miguel de Priego.

“Material de gabinetes” – CIDECO.          

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