Lo que
comenzó como un tratamiento para controlar el azúcar en sangre hoy plantea
nuevas interrogantes en la me-dicina. Un grupo de fármacos utilizados para la
diabetes y el control del peso podría estar vinculado, de forma indirecta, con
un menor riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer.
Se trata de los agonistas del receptor del péptido
similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), empleados en pacientes con dia-betes tipo 2
y, hace no mucho tiempo, en personas con sobrepeso u obesidad. Su efecto sobre
el metabolismo, el apetito y los procesos inflamatorios ha despertado el
interés de la comunidad científica en el ámbito oncológico.
Un estudio internacional presentado por la Dra.
Elizabeth S. McDonald, de la Perelman School of Medicine de la Universidad de
Pensilvania y del Abramson Cancer Center de
Penn Medicine, en el último congreso ASCO 2026, analizó a más de 100 mil
mujeres y encontró que quienes utilizaban estos medicamentos redujeron cerca de
30% menos diagnósticos de cáncer de mama en comparación con quienes no los
recibían. No obstante, los investigadores advierten que se trata de una
asociación y no de "causa-efecto".
El interés en estos hallazgos radica en que el exceso
de peso y las alteraciones metabólicas están vinculados con el desarrollo de
algunos tipos de cáncer. En ese sentido, los tratamientos que ayudan a regular
estos factores podrían estar in-fluyendo en el entorno biológico en el que se
originan algunas enfermedades.
“El cáncer no depende de una sola causa. Factores
como la obesidad, el metabolismo y la resistencia a la insulina juegan un papel
importante. Por eso, este tipo de
hallazgos abre una línea de investigación muy importante que debemos seguir
evaluando”, explicó el Dr. Mauricio León Rivera, director de la Liga Contra el
Cáncer y cirujano oncólogo de la Clínica Ricardo Palma.
El especialista enfatizó que estos resultados deben
interpretarse con cautela. “No estamos frente a medicamentos que previenen el
cáncer. Son tratamientos diseñados para otras condiciones, y lo que observamos
es una señal de que podría existir una relación entre el control del peso, el
metabolismo y un menor riesgo de desarrollar esta enfermedad, lo cual aún debe
confirmarse con estudios más rigurosos”, precisó.
En un país como el Perú, donde el sobrepeso y la obesidad
afectan a una gran parte de la
población, este tipo de investigaciones refuerza la necesidad de abordar la
salud desde una perspectiva integral, considerando tanto los factores
metabólicos como los hábitos de vida.
“La prevención sigue siendo lo más importante.
Controlar el peso, mantener una alimenta-ción equilibrada y realizar chequeos
médicos periódicos continúa siendo la mejor estrategia para reducir el riesgo
de cáncer avanzado”, concluyó el Dr. León.







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