El
reto de recuperar la verdadera historia de Chincha
Por: Javier Castilla Almeyda (ANEA Chincha)
Aquí los puntos medulares para reflexionar y accionar:
1. EL AZAR, LA POSTGUERRA Y LA
VISIÓN MEDULAR DE NICOMEDES (PADRE): El pensamiento crítico de don Nicomedes
Santa Cruz Aparicio no nació en la comodidad, sino del trauma histórico y el
azar. Siendo un niño, fue enviado a EE. UU. para protegerlo de la barbarie de
la Guerra con Chile (1879-1883). Allí, tras escapar de tutores que pretendían
reducirlo a la servidumbre(esclavito), vivió un doble choque de realidad. Por
un lado, experimentó el pragmatismo norteamericano que veía en LA CIENCIA Y LA
TÉCNICA LA LLAVE DE LA LIBERTAD; por el otro, comprendió el drama de su propio
país, donde la abolición de Ramón Castilla de 1854 había resultado ser una
FALSA LIBERTAD. La República liberó a los esclavos en el papel, pero los
mantuvo encadenados como siervos en las haciendas mediante deudas y peonajes
(yanaconaje), sin otorgarles jamás educación ni capital.
Este azar y la destrucción de la
postguerra civilizaron su mente: entendió que la verdadera emancipación del
afrodescendiente no vendría por las danzas y costumbres que les fueron
permitidas y toleradas en la colonia, sino por la EDUCACIÓN TÉCNICA, CIENTÍFICA
Y EL RIGOR INTELECTUAL.
Lamentablemente, el mercado
cultural posterior prefirió "folklorizar" a las siguientes
generaciones, atrapando al ciudadano en el rol colonial de servicio y
espectáculo rítmico, en lugar de proyectarlo hacia las aulas universitarias.
2. CHINCHA COMO LOS FENICIOS Y
CORINTO: ROMPIENDO LA ABSURDA PUGNA CON CAÑETE: El mercantilismo turístico y el
periodismo superficial se han obsesionado con vender una imagen exclusivamente
festiva de Chincha, invisibilizando su COLOSAL PASADO prehispánico. Un síntoma
gravísimo de este analfabetismo histórico es la absurda disputa en la que se
han enfrascado Chincha y Cañete por ver quién tiene más derecho a ser la
"Cuna y Capital del Arte Negro". Esta lucha de vanidades demuestra el
alto grado de desconocimiento de nuestro pasado y el acostumbramiento a un
statu quo cultural del cual depende el prestigio y los réditos de ciertas
familias y apellidos consagrados de estas hermanas provincias. Al defender ese
monopolio del folklore, se perpetúa la idea colonial de que el afrodescendiente
solo sirve para el escenario.
Para romper este molde, debemos
trazar una analogía histórica exacta: los chinchas (Chincha, Pisco, Ica, Nazca
y Palpa) fueron los Fenicios de América, los soberanos indiscutibles del
comercio marítimo a larga distancia.
Nuestro territorio funcionó como la
antigua Corinto del Mediterráneo: un nodo geopolítico central donde convergían
múltiples etnias, productos y lenguas de todo el continente, uniendo a los
valles vecinos en una red comercial de primer orden. Este poderío tuvo un
impacto cultural revolucionario que la lingüística histórica moderna ha
confirmado: la variedad costeña hablada por el Señorío Chincha era la verdadera
lengua franca (lengua vehicular) de los Andes. El quechua no nació en el Cuzco;
los incas lo adoptaron debido al
prestigio de los chinchas. Esto quedó sellado en 1560, cuando Fray Domingo de
Santo Tomás publicó la primera Grammatica o Arte de la lengua general del Perú,
registrando este quechua clásico. Reducir este territorio de navegantes,
diplomáticos y legisladores de la lengua a una pelea folklórica de marcas
registradas es un insulto a nuestra memoria colectiva.
3. La alianza del dinero, la mofa y
la falsificación académica: El daño a nuestra verdadera identidad se ha profundizado
debido a un engranaje donde la ignorancia corporativa y la falta de rigor
académico caminan de la mano. Por un lado, el capital empresarial local,
arrastrado por la falta de conocimiento crítico, cae en el error de financiar y
fomentar un mayor arraigo de la COSTUMBRE SUBORDINADA a través de las
donaciones de sus fundaciones. Ejemplos claros de este circuito comercial son
la constante promoción de la Hacienda y
esclavitud o programas de pasacalle y concursos de zapateo, que reducen la
narrativa regional a la nostalgia del latifundio colonial y la plantación.
Paralelamente, los promotores culturales y las editoriales insisten en
mercantilizar y promover la lectura de un contenido netamente fantasioso.
Este vicio no es nuevo: se inició a
mediados del siglo pasado con la redacción de monografías locales defectuosas,
un relato que luego fue aumentado y distorsionado por historiadores de la
época. Estos autores lanzaron tradiciones inventadas, mitos sin sustento y
cuentos que, de manera alarmante, terminaron siendo validados y utilizados como
"fuentes fidedignas" en tesis universitarias contemporáneas. La
literatura costumbrista de autores como Luis Gálvez Ronceros, que exageró y
caricaturizó la fonética del poblador rural chinchano para construir un estereotipo
cómico e ingenuo, encontró en este ecosistema el caldo de cultivo perfecto para
institucionalizar una falsedad histórica. Se vende el chiste fácil y el mito
académico, mientras se sepulta la ciencia.
LA META DESDE LA ANEA CHINCHA:
La falta de investigación crítica
nos conduce a una falsa identidad. El conformismo de los funcionarios demuestra
su incapacidad para reformar la currícula escolar y ofrecer a nuestros jóvenes
una historia científica y digna. Hoy en día, la burocracia estatal y los políticos
de turno se valen de efemérides oficiales —como el "Mes de la Cultura
Afroperuana" en el Perú (declarado mediante la Resolución Ministerial N.°
182-2014-MC del Ministerio de Cultura)— para montar espectáculos rítmicos
superficiales de un mes, evadiendo la verdadera agenda educativa de fondo.
Queremos aclarar con firmeza que
DESDE LA ANEA NO ESTAMOS EN CONTRA DE LAS ACTIVIDADES FESTIVAS Y CULTURALES QUE
HOY ATRAEN TURISTAS. El turismo es necesario. Sin embargo, planteamos que
nuestros hermanos afro-chinchanos deberían aceptar esta propuesta e integrarse
plenamente a este inmenso contexto histórico prehispánico y lingüístico. Al
fusionar la herencia afro con el glorioso pasado de los grandes mercaderes de
Chincha, enriquecemos nuestra identidad colectiva y rompemos el ciclo de
exclusión. Así, ningún chinchano volverá a sentirse marginado ni reducido a un
estereotipo decorativo de festival regional.
Nuestra meta, a través de recientes
y próximas publicaciones, es romper con este mito local para que la juventud de
Chincha sepa que es dueña de ciencia, comercio prehispánico, resistencia y
pensamiento crítico.
¡LA VERDADERA TRANSFORMACIÓN ES A
TRAVÉS DE LA EDUCACIÓN Y EL RIGOR HISTÓRICO, CACHKANCHIRAQMI!







0 comentarios:
Publicar un comentario