Teñirse el cabello es una práctica habitual
para millones de mujeres en el mundo, pero la evidencia científica empieza a
advertir que no está exenta de riesgos. Un análisis que reunió 28 estudios
científicos advierte que el uso frecuente de tintes capilares, especialmente
los permanentes, podría estar asociado a un mayor riesgo de desarrollar
distintos tipos de cáncer.
El estudio, basado en la revisión de
bases de datos como PubMed, Scopus, Web of Science y ProQuest, encontró que las
usuarias de tintes presentaron, en promedio, un 10% más de riesgo de cáncer en
comparación con quienes no los utilizan. Esta asociación se mantiene tanto en
tumores sólidos como en cánceres del sistema hematopoyético, mientras que el
riesgo puede aumentar hasta un 15% en el caso de tintes permanentes, que
con-tienen una mayor concentración de algunos compuestos químicos.
Además, los resultados evidencian que
los tintes oscuros presentan una relación ligeramente mayor que los claros, y
que los productos fabricados antes de 1980 estaban vinculados a un incremento
del riesgo de hasta 31%, lo que sugiere que las formulaciones antiguas eran más
agresivas. Sin embargo, los autores precisan que, aunque las fórmulas actuales
parecen menos riesgosas, no se puede descartar un efecto a largo plazo.
“El riesgo no está en el uso ocasional, sino en la exposición acumulada. Las personas que utilizan tintes permanentes de forma frecuente y durante años podrían aumentar su probabilidad de desarrollar cáncer en algún momento”, explicó el Dr. Mauricio León Rivera, director de la Liga Contra el Cáncer.
Desde el lado científico, estos
productos contienen sustancias como parafenilendiamina y aminas aromáticas,
compuestos que pueden ser absorbidos a través del cuero cabelludo y que han
sido relacionados con alteraciones celulares y daño en el ADN.
A pesar de estos hallazgos, los
investigadores subrayan que los resultados muestran una asociación estadística
y no una relación de causa directa, ya que el desarrollo del cáncer depende de
múltiples factores como la genética, las hormonas, la edad y el estilo de
vida.
Se estima que entre el 50% y el 80% de
las mujeres han utilizado tintes capilares en algún momento de su vida, lo que
convierte esta práctica en un tema relevante de salud pública, especialmente
cuando el uso es frecuente y prolongado.
Sobre este tema, el Dr. Mauricio León
recomienda reducir la frecuencia de uso, optar por alternativas menos agresivas
como tintes temporales o de origen vegetal. Además, aplicar medidas de
seguridad durante su uso, como evitar el contacto prolongado con el cuero
cabelludo, utilizar guantes y asegurar una adecuada ventilación.
“El objetivo no es generar alarma, sino
promover decisiones informadas. No se trata de dejar de usar tintes, sino de
entender los riesgos y reducir la exposición innecesaria”, concluyó.







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