El sueño profundo entre las 12 de la noche y las 2 de la mañana es vital para la secreción de la hormona del crecimiento durante la etapa de la niñez.
Dormir bien es un hábito que se desarrolla en
la etapa de la niñez, y el no hacerlo de manera correcta podría afectar la
secreción de la hormona de crecimiento. En ese sentido, el Ministerio de Salud
(Minsa), brinda recomendaciones para asegurar el desarrollo y bienestar del
menor, así como horarios de descanso que puedan ayudar en su crecimiento.
El Dr. Oscar Espinoza Robles,
endocrinólogo pediatra del Instituto Nacional de Salud del Niño de Breña,
explicó que los niños empiezan a crecer gracias a distintas hormonas a partir
de los dos o tres años, en donde se destaca la hormona del crecimiento. “La
hormona de crecimiento durante el día tiene una secreción pulsátil baja y es a
partir de la noche que sus pulsaciones empiezan a aumentar, logrando que
mientras duerme profundamente se libere mayor cantidad de la hormona del
crecimiento”, detalló.
Asimismo, agregó que el pico máximo de
secreción de la hormona del crecimiento ocurre generalmente en la fase de sueño
profundo, entre las 12 de la noche y las 2 de la mañana. Por ello, es
fundamental que los niños se acuesten temprano. “Un niño que está en
crecimiento y desarrollo debe dormir temprano, no solo para crecer, sino para
que todos sus procesos metabólicos se den adecuadamente”, precisó.
El especialista indicó que la falta de
sueño también afecta el rendimiento escolar en los niños, debido a que su
concentración disminuye al no estar en vigilia, causando bajas notas. De igual
forma, el no dormir bien genera que los menores del hogar se vuelvan más
irritables, porque el cerebro no ha descansado de manera correcta.
Recomendaciones para asegurar un
desarrollo saludable en los niños:
Disminuir el uso de pantallas como
celulares y tabletas electrónicas.
Limitar la televisión a una hora por día,
siempre antes de las 6:00 p. m.
Fomentar actividades físicas y lúdicas
que agoten al niño de forma natural.
Promover el hábito de la lectura para su
desarrollo cognitivo.
Los niños de 0 a 3 años deben dormir de
12 a 14 horas; entre 3 a 6 años, 10 horas; de 6 hasta los 14 años, entre 8 a 10
horas.
El Minsa recomienda a padres de familia
a tomar medidas preventivas para garantizar el correcto desarrollo integral de
los menores de la casa. Ante cualquier desorden del sueño, acudir al
especialista para una atención oportuna.







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