Cuando un niño es diagnosticado con cáncer, el tiempo se convierte en un factor decisivo. Sin embargo, en el Perú no todos parten desde el mismo punto, mientras en Lima existen centros especializados y mayor disponibilidad de oncólogos pediátricos (más del 90 % trabajan en Lima) en muchas regiones la distancia y las limitaciones del sistema de salud se convierten en barreras que influyen directamente en la supervivencia.
En el marco del Día Internacional de la Lucha contra el
Cáncer Infantil, que se conmemora cada 15 de febrero, el Dr. Mauricio León
Rivera, director de la Liga Contra el Cáncer y director médico del Centro
Detector del Cáncer, advierte que la desigualdad en el acceso al diagnóstico y
tratamiento oportuno del cáncer infantil sigue siendo uno de los principales
desafíos del país. Cada año se registran en el Perú alrededor de 2000 casos
nuevos de cáncer infantil, siendo las leucemias, los tumores del sistema
nervioso central y los linfomas los más frecuentes.
“El problema no es solo médico, es estructural. Un niño
que vive en la capital tiene mayores posibilidades de acceder rápidamente a
estudios especializados y tratamiento integral. En cambio, un menor que reside
en zonas alejadas, sobre todo en la selva, puede tardar semanas en llegar a un
hospital de referencia y meses en recibir un tratamiento adecuado, y en cáncer
infantil el tiempo es determinante”, señala el especialista.
La centralización de los servicios obliga a muchas
familias a trasladarse a otras ciudades, asumir gastos adicionales y enfrentar
un fuerte impacto emocional. “El cáncer infantil no afecta solo al paciente,
afecta a toda la familia. Los padres viven incertidumbre y, muchas veces,
dificultades económicas que complican aún más el proceso”, añade.
Aunque se han dado avances en cobertura y protocolos de
atención, persisten brechas importantes entre las regiones. En sistemas de
salud consolidados, la supervivencia del cáncer infantil supera el 80%; en
contextos con diagnóstico tardío y acceso limitado, las probabilidades disminuyen.
Frente a este escenario, el Dr. León Rivera subraya la
necesidad de fortalecer políticas públicas sostenibles que impulsen la
descentralización progresiva de los servicios oncológicos pediátricos, mejoren
la capacidad diagnóstica en hospitales regionales y aseguren el abastecimiento
continuo de medicamentos esenciales. Asimismo, destaca que el Estado, las universidades
y las sociedades médicas cumplen un rol importante en la formación de especialistas
y en la promoción de la oncología pediátrica como campo prioritario, a fin de
garantizar en el futuro la cobertura profesional que nuestro país necesita.
“La meta debe ser clara: que ningún niño tenga menos
oportunidades de sobrevivir por el lugar donde vive. La equidad en salud debe
traducirse en decisiones concretas y sostenidas en el tiempo”, concluye.
En el Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer
Infantil, el llamado es a cerrar la brecha territorial y fortalecer el sistema
de atención, porque garantizar un acceso oportuno y tratamientos adecuados no
es solo una meta en salud, es un compromiso con la niñez de nuestro país.







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