La escasez de medicamentos oncológicos esenciales como el cisplatino y el carboplatino mantiene en alerta a los sistemas de salud y representa un riesgo latente para nuestro país. Un estudio publicado en el año 2023 en la revista científica JAMA (Journal of the American Medical Association) evidenció que fallas de calidad en plantas de producción de la India —uno de los principales proveedores internacionales de genéricos— provocaron retrasos y cambios forzados en tratamientos oncológicos en Estados Unidos, una situación cuyos efectos aún repercuten en el suministro de estos medicamentos.
Estos fármacos son pilares terapéuticos en el
tratamiento de cáncer de cuello uterino, ovario, pulmón, cabeza y cuello,
testículo, vejiga, estómago y diversos tumores pediátricos, por lo que
cualquier interrupción en su disponibilidad tiene un impacto directo en la
continuidad y eficacia de los tratamientos, por ende, en la sobrevida. A
diferencia de otros medicamentos, las quimioterapias no admiten postergaciones
prolongadas sin afectar los resultados clínicos ni obviamente las
probabilidades de supervivencia.
En el Perú, el riesgo es mayor porque la mayoría de los
medicamentos oncológicos se compran en el extranjero. Esto significa que el
país depende casi por completo de proveedores internacionales para atender a
los pacientes con cáncer. A ello se suman problemas ya registrados en años
anteriores, como demoras en los procesos de compra y en la distribución de los
medicamentos dentro del país. Estos retrasos pueden ocurrir desde la etapa de
licitación hasta la llegada a los hospitales y clínicas particulares, y hacen
que cualquier dificultad externa termine afectando directamente a los
pacientes.
El Dr. Mauricio León Rivera, director de la Liga Contra
el Cáncer y presidente de la Sociedad Peruana de Oncología Quirúrgica, advierte
que esta situación exige una respuesta anticipada y coordinada del Estado. “El
abastecimiento de quimioterapias depende de varias instituciones y de una
cadena logística compleja. Cuando no hay planificación o coordinación entre
las entidades responsables de la compra, el control y la distribución, los
medicamentos no llegan a tiempo a las instituciones de salud. Por eso es
importante fortalecer las compras estratégicas, diversificar proveedores y
permitir mecanismos de emergencia, como importaciones temporales, para evitar
que los pacientes vean interrumpidos sus tratamientos”, señala.
El especialista añade que la responsabilidad recae en
los titulares de los gobiernos regionales, los establecimientos de salud y
otras instancias del sistema sanitario, quienes deben monitorear
permanentemente el stock de medicamentos, alertar de manera oportuna sobre
posibles faltantes y coordinar acciones inmediatas para garantizar la
continuidad de los tratamientos. “Cada retraso en quimioterapia no es solo un
problema administrativo, es un riesgo directo para la vida del paciente.
Asegurar el suministro continuo debe ser una prioridad sanitaria en todos los
niveles”, enfatiza.
En un país donde el cáncer suele diagnosticarse en
etapas avanzadas, garantizar el acceso oportuno a medicamentos oncológicos
esenciales no es solo un desafío operativo, sino una responsabilidad urgente de
salud pública.







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