Antes de las comunicaciones telefónicas vía satélite,
era frecuente que diversos ruidos hicieran difícil la audición, especialmente
en la comunicación a larga distancia. Era corriente entonces repetir aló, aló,
mientras se esperaba una transmisión inteligible.
Ejemplos del uso reduplicado de aló se dan en
Conversación en La Catedral, de Mario Vargas Llosa. En cierta ocasión Cayo
Bermúdez habla por teléfono de Lima a Chiclayo ("entre zumbidos y
vibraciones acústicas"): "los zumbidos aumentaban, la voz parecía
desvanecerse y renacía". Está llamando al senador Landa:
"—¿Aló, aló? —reconoció la voz de Landa, trató de
imaginar su cara y no pudo—. ¿Aló, aló?" .
En el Uruguay alterna con ¡aló! la interjección ¡hola!,
variante de ¡hola!, usada en la lengua general como saludo informal.
Hasta la penúltima edición, el Diccionario académico
registraba hola como arabismo. Pero Corominas, autor del monumental Diccionario
crítico etimológico castellano e hispánico, sostenía que esa etimología
"no es admisible". Para él, hola es una "voz de creación
expresiva, común a varios idiomas europeos".
La última edición del DRAE (año 2001) acoge la
etimología del gran lexicólogo catalán. No acoge, en cambio, la entrada aló
propuesta por la Academia Peruana de la Lengua.
Fuente: EHC / MHP
Por: Juan Yataco Carbajal - (Docente Universitario)
D.N.I.: 21810657







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