miércoles, 28 de enero de 2026

¡ Aló !

Antes de las comunicaciones telefónicas vía satélite, era frecuente que diversos ruidos hicieran difícil la audición, especialmente en la comunicación a larga distancia. Era corriente entonces repetir aló, aló, mientras se esperaba una transmisión inteligible.

Ejemplos del uso reduplicado de aló se dan en Conversación en La Catedral, de Mario Vargas Llosa. En cierta ocasión Cayo Bermúdez habla por teléfono de Lima a Chiclayo ("entre zumbidos y vibraciones acústicas"): "los zumbidos aumentaban, la voz parecía desvanecerse y renacía". Está llamando al senador Landa:

"—¿Aló, aló? —reconoció la voz de Landa, trató de imaginar su cara y no pudo—. ¿Aló, aló?" .

En el Uruguay alterna con ¡aló! la interjección ¡hola!, variante de ¡hola!, usada en la lengua general como saludo informal.

Hasta la penúltima edición, el Diccionario académico registraba hola como arabismo. Pero Corominas, autor del monumental Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, sostenía que esa etimología "no es admisible". Para él, hola es una "voz de creación expresiva, común a varios idiomas europeos".

La última edición del DRAE (año 2001) acoge la etimología del gran lexicólogo catalán. No acoge, en cambio, la entrada aló propuesta por la Academia Peruana de la Lengua.

 

Fuente: EHC / MHP

Por: Juan Yataco Carbajal - (Docente Universitario)

D.N.I.: 21810657

 

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