Los hilos del
destino se mueven según esas manos desconocidas, el día cuatro de julio último,
después de una lucha, a las seis de la tarde cerró sus ojos para siempre nuestra amada madre. Tal vez, escogió dicho
día cuando se cumplían un año y nueve meses de la partida del esposo que tanto
amaba, que nunca pudo asimilar su repentina partida. Sus lágrimas han tenido el
valor inconmensurable, infinito del amor, de ese camino que solo ellos pudieron
andar por siempre. Es tanto el dolor de tu partida madre, que tal vez somos
egoístas por querer tenerte siempre a nuestro lado, sin embargo, también
debemos de comprender que necesitabas estar al lado de Dios para tener pazal
lado de Pichín para tu tranquilidad infinita y con Julia, José, Agustín y todos
tus hermanos, podrás reír como antaño y por fin también abrazar a mi abuela
Rufina, a quién extrañaste cada día de tu vida y al viejo querido y recordado
Telesforo.
Son tantas las
vivencias, que solo te pedimos que nos bendigas y veas siempre por nosotros que
te extrañamos demasiado Madre! Y desde estas líneas agradecemos a todos y cada
uno de los que nos acompañaron en estos difíciles momentos de dolor inmenso,
indefinido, profundo. Su presencia y sus palabras no han ayudado a mitigar
nuestra pena. Muchas gracias.
Chincha, 07 de Julio del
2016.
Santiago E. Perona Miguel de
Priego








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