Un brazo que se siente más pesado al final del día, una pierna que luce ligeramente más voluminosa o prendas que comienzan a ajustar sin una causa clara pueden parecer situaciones aisladas; sin embargo, cuando esa hinchazón persiste, se repite o afecta solo una extremidad, ya no es un simple detalle, sino una señal que merece ser evaluada.
En el marco del Día Mundial del Linfedema, que se
conmemora cada 6 de marzo, el Dr. Pedro Ciudad, cirujano plástico, especialista
en microcirugía reconstructiva de mama y linfedema, advierte que la presencia
continua de edema en brazos o piernas puede ser una manifestación temprana de
esta enfermedad crónica y progresiva, originada por una alteración del sistema
linfático que impide el drenaje adecuado del líquido corporal. Su evolución
suele ser silenciosa, lo que favorece que muchas personas lo atribuyen al
cansancio, al calor, problemas circulatorios o una simple inflamación y
retrasen así la consulta.
La sospecha aumenta cuando la hinchazón no cede tras el
reposo nocturno, generalmente compromete solo un lado del cuerpo o genera una
asimetría visible. También cuando se experimenta pesadez, tensión o sensación
de presión sin dolor intenso. Los pacientes se van dando cuenta cuando la piel cambia de textura
y se percibe más firme con el tiempo. El riesgo es mayor en personas con
antecedentes de cirugía oncológica, radioterapia con compromiso ganglionar,
infecciones repetidas o traumatismos en la zona afectada.
“El linfedema no es retención de líquidos ni una
molestia pasajera; sin tratamiento puede avanzar y afectar la movilidad, la
integridad cutánea y sobre todo la calidad de vida, por eso detectarlo en fases
iniciales mejora el pronóstico y reduce complicaciones”, señala el Dr. Pedro
Ciudad. El manejo incluye terapia compresiva, rehabilitación especializada y
cuidados dermatológicos con seguimiento clínico. En muchos casos, cuando la
terapia no funciona, se evalúa la alternativa quirúrgica; hoy en día existen
técnicas de microcirugía reconstructiva linfática que mejoran la extremidad
afectada.
Si el aumento de volumen se mantiene durante varios
días, progresa de forma gradual o aparece en personas con factores de riesgo,
corresponde solicitar evaluación médica para confirmar o descartar esta
condición y diferenciarla de otras causas. Actuar ante la primera señal no es
exagerar, es prevenir que una alteración silenciosa termine condicionando la
movilidad y la calidad de vida.
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